La digitalización del país está dejando atrás a millones de adultos mayores

Lima.- La acelerada digitalización de servicios públicos, plataformas de salud, operaciones financieras y trámites cotidianos está transformando la manera en que los ciudadanos interactúan con el Estado y el mercado. Sin embargo, este proceso también está evidenciando una brecha que suele pasar desapercibida: la dificultad de millones de adultos mayores para desenvolverse en el entorno digital.

El desafío es especialmente relevante en un país que envejece. En el Perú, más de 4,7 millones de personas tienen 60 años o más, cerca del 14% de la población nacional, pero solo el 47% de los adultos mayores utiliza Internet, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). La brecha además refleja profundas desigualdades territoriales: mientras en zonas urbanas el acceso alcanza al 56,8%, en áreas rurales se reduce a apenas 14,6%.

Para el rector de la Universidad Norbert Wiener, Alberto Bejarano, esta situación no puede entenderse solo como un problema de acceso a la tecnología.

“Reducir la brecha digital en los adultos mayores a una falta de tecnología es un error. Lo que vemos en el Perú es una forma de exclusión social acumulada, construida durante décadas de desigualdad educativa, territorial y económica, que hoy se manifiesta en el entorno digital”, explica.

Conectados, pero no necesariamente incluidos

Un elemento clave es la diferencia entre acceso y uso efectivo de la tecnología. Tener un celular o conexión a Internet no garantiza inclusión digital. Diversos estudios muestran que el uso de Internet entre adultos mayores se concentra principalmente en mensajería, mientras que actividades de mayor impacto —como trámites en línea, banca electrónica o plataformas de salud— siguen siendo mucho menos frecuentes.

En la práctica, esto implica que muchas personas mayores dependan de familiares o terceros para realizar gestiones cada vez más digitales. “Estar conectado significa tener un dispositivo. Estar incluido significa poder usar la tecnología para ejercer derechos, como gestionar una cita médica, acceder a información oficial o realizar operaciones financieras”, señala Bejarano Heredia.

La situación no es exclusiva del Perú. Informes del Banco Interamericano de Desarrollo advierten que en América Latina la brecha digital generacional sigue siendo una de las más marcadas.

Impacto social y económico

Las consecuencias de esta exclusión digital van más allá del acceso a la tecnología. También pueden traducirse en mayor dependencia para realizar trámites, dificultades para acceder a servicios de salud y riesgos de aislamiento social.

En salud, por ejemplo, la digitalización de plataformas para gestionar citas o revisar resultados médicos facilita el acceso para quienes tienen habilidades digitales, pero obliga a quienes no las poseen a depender de la atención presencial.

“Si no actuamos, la digitalización puede convertirse en un nuevo mecanismo de exclusión silenciosa. La inclusión digital del adulto mayor no es una política tecnológica: es una política social”, advierte el rector de la Universidad Norbert Wiener.

Frente a este escenario, especialistas coinciden en que cerrar la brecha digital requiere programas de alfabetización digital adaptados a adultos mayores, con acompañamiento continuo y aprendizaje basado en necesidades prácticas. “La inclusión digital del adulto mayor es también una cuestión de dignidad y autonomía en una sociedad cada vez más digital”, concluye Alberto Bejarano.